Porque Leticia, con zeta, si hubiera existido Cuatro antes de ser princess –no la plancha–, hubiera sido mascarón de proa de Cuatro; no en vano empezó en CNN+. Para los trabajadores de Cuatro, por no decir, para los socios del partido, tal es su orgullo corporativo, no hay problema suficientemente jodido como para sacarles de ese acomodo amniótico y arrancarles la sonrisa de suficiencia. Parecen decirnos: “¡Hey, chicos, venid al Coney Island de la programación –o sea, entretenimiento puro y duro que ni Ramón García en el Grand Prix–, pero para gente ‘especial’, ¡esa gente que huele a lo que huele la gente que no huele a nada! ¿Ein? Doctora, al turrón, que me paso de circunloquio y mi Lola me echa la bronca –ya os hablaré de mi Lola otro día.
A ver: que Cuatro –la cadena, no el instrumento– acaba de cumplir tres añitos. Sus emisiones regulares comenzaron el 7 de noviembre de 2005 por reconversión de la concesión del canal analógico nacional por el que emitió, desde 1990, el canal de pago del grupo Canal+ (uf... Esto lo he copiado así del tirón de la Wikipedia, que me han dicho que se puede, y como son datos y yo lo que hago es interpretar...), y este 2008 se han apuntado dos tantos que resumen todo su espíritu competitivo, joven y rojo, pero del nuevo rojo, el glamuroso: “La Eurocopa y Fama fueron los grandes aciertos de la nuestra pasada temporada”.
Lo dice el mismo negro que escribe en nombre del jefe de programación en la misma web, más adelante: “Nuestro objetivo es que en Cuatro encuentres una televisión positiva, interesante y creíble, en la que tengan cabida tanto la información de calidad como el entretenimiento y la diversión. Cuatro nació con la voluntad de ser una televisión joven, muy actual y cómplice con la sociedad de su tiempo”.
Y tan cómplice. Sogecable o Josecable, como dice mi amiga Paca con todo su acento ceceante del Puerto de Santamaría, es un grupo empresarial de expansión tan floreciente como para entrar y salir del Ibex 35 estratégicamente y con desparpajo. Bueno, pues la gentecilla de JoseCable se apunta en estos tres años los dudosos tantos de desenterrar perlas como Humor amarillo –pero sin Kitano–, Pressing Catch o transmutar a Gabilondo de dios de las mañanas a extraño visitante de las cenas de sushi o burritos vegetales de los televidentes de Cuatro. ¿A quién le importa la voluntad crítica trasnochada de Iñaki?
“Queremos vibrar con la cámara al hombro de Callejeros, disfrutar con la poética de la barriada marginal antes de empezar la final de Xbox 360 con la gente del estudio. Mola saber que aún hay gente auténtica y ‘pobre’ (¡uy!) y que nuestras cámaras están ahí para recogerlo y darles voz; además nuestros reporteros son supereducados: llaman guapo o guapa al kinki más kinki de toda la Rosilla, ¿no?”. Ideas frescas. Ante la salud de la economía y de los movimientos sociales patrios, estable dentro de la gravedad, Cuatro se inventa un programa de coaching donde un experto –Cuatro está lleno de expertos de 35 años– te ayuda a ahorrar. Márketing obliga: te damos lo mismo que las demás pero con la pátina de limpieza del ganador. Y ante todo, buenrollo amiguitos, la España Negra pasó. Aquí está la España Blanca. Y con un toquecito de Rojo. Como si fuera curry (ellos dicen “caaarrri”). Practican “eso”.
PUBLICADO en Diagonal, nº 89, Noviembre 2008.
