sábado, marzo 28

3x4=15

Yo no me quiero pasar de lista, que es el principal peligro de cualquier persona que se pretenda mantener al margen “pa criticá”, ni tampoco quiero ser aguafiestas, sobre todo porque en estos últimos tiempos la cosa del ceño fruncido como que no mola y encima te salen líneas de expresión. Yo no, pero mi amiga Curra –siempre dirán que hablo de mis amigas, pero es que son mi Cámara de las comunes particular (cámara baja, bajuna, a veces, sí), bueno, mi amiga Curra, campeona de patchwork en pista cubierta, ya lo dijo hace tres años, cuando la botadura del barco: “Esta cadena es demasiado pija para mí".Y es que la palabra no da lugar a equívoco: pijo. Miro el María Moliner, esa sí que era una señora. Y me dice: “Dicho de una persona: Que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada”. Eureka, ahí está la clave. Clase social acomodada. Una cadena para gente sin “esos problemas de la clase trabajadora, a la que le huele el alerón después de las ocho horas –con suerte– de curro”. A nosotros no. Nosotros olemos a Sanex, nuestros presentadores llevan zapatillas Tiger detrás del mostrador y tratamos a los clientes, digo a los televidentes, de tú a tú. Y a los reyes, si se tercia (me niego a ponerlo en mayúsculas, perdóname María).

Porque Leticia, con zeta, si hubiera existido Cuatro antes de ser princess –no la plancha–, hubiera sido mascarón de proa de Cuatro; no en vano empezó en CNN+. Para los trabajadores de Cuatro, por no decir, para los socios del partido, tal es su orgullo corporativo, no hay problema suficientemente jodido como para sacarles de ese acomodo amniótico y arrancarles la sonrisa de suficiencia. Parecen decirnos: “¡Hey, chicos, venid al Coney Island de la programación –o sea, entretenimiento puro y duro que ni Ramón García en el Grand Prix–, pero para gente ‘especial’, ¡esa gente que huele a lo que huele la gente que no huele a nada! ¿Ein? Doctora, al turrón, que me paso de circunloquio y mi Lola me echa la bronca –ya os hablaré de mi Lola otro día.

A ver: que Cuatro –la cadena, no el instrumento– acaba de cumplir tres añitos. Sus emisiones regulares comenzaron el 7 de noviembre de 2005 por reconversión de la concesión del canal analógico nacional por el que emitió, desde 1990, el canal de pago del grupo Canal+ (uf... Esto lo he copiado así del tirón de la Wikipedia, que me han dicho que se puede, y como son datos y yo lo que hago es interpretar...), y este 2008 se han apuntado dos tantos que resumen todo su espíritu competitivo, joven y rojo, pero del nuevo rojo, el glamuroso: “La Eurocopa y Fama fueron los grandes aciertos de la nuestra pasada temporada”.

Lo dice el mismo negro que escribe en nombre del jefe de programación en la misma web, más adelante: “Nuestro objetivo es que en Cuatro encuentres una televisión positiva, interesante y creíble, en la que tengan cabida tanto la información de calidad como el entretenimiento y la diversión. Cuatro nació con la voluntad de ser una televisión joven, muy actual y cómplice con la sociedad de su tiempo”.

Y tan cómplice. Sogecable o Josecable, como dice mi amiga Paca con todo su acento ceceante del Puerto de Santamaría, es un grupo empresarial de expansión tan floreciente como para entrar y salir del Ibex 35 estratégicamente y con desparpajo. Bueno, pues la gentecilla de JoseCable se apunta en estos tres años los dudosos tantos de desenterrar perlas como Humor amarillo –pero sin Kitano–, Pressing Catch o transmutar a Gabilondo de dios de las mañanas a extraño visitante de las cenas de sushi o burritos vegetales de los televidentes de Cuatro. ¿A quién le importa la voluntad crítica trasnochada de Iñaki?

“Queremos vibrar con la cámara al hombro de Callejeros, disfrutar con la poética de la barriada marginal antes de empezar la final de Xbox 360 con la gente del estudio. Mola saber que aún hay gente auténtica y ‘pobre’ (¡uy!) y que nuestras cámaras están ahí para recogerlo y darles voz; además nuestros reporteros son supereducados: llaman guapo o guapa al kinki más kinki de toda la Rosilla, ¿no?”. Ideas frescas. Ante la salud de la economía y de los movimientos sociales patrios, estable dentro de la gravedad, Cuatro se inventa un programa de coaching donde un experto –Cuatro está lleno de expertos de 35 años– te ayuda a ahorrar. Márketing obliga: te damos lo mismo que las demás pero con la pátina de limpieza del ganador. Y ante todo, buenrollo amiguitos, la España Negra pasó. Aquí está la España Blanca. Y con un toquecito de Rojo. Como si fuera curry (ellos dicen “caaarrri”). Practican “eso”.


PUBLICADO en Diagonal, nº 89, Noviembre 2008.