Se conoce que tiene obsesión la Muchachada por nuestra autóctona letra che.
Me hago cargo. Todas las palabras que contienen che proporcionan ese qué se yo entre placer y pudor tan del gusto de los cañí a la par que sofisticados creadores de, primero, La Hora Chanante (Paramount) y su versión generalista Muchachada Nui (La 2), después. ¿Y a quién no le hubiera gustado protagonizar la historia cafre-creativa de esta bella self-made ‘aventura televisiva’? A mí me hubiera encantado. En los albores del neo-háztelo-tú-mismo de los hippies del software libre, Reyes, Cimas, López, Areces –nada que ver con el magnate visionario creador del Corte Inglés y terrorista urbanístico, Ramón Areces– y Sevilla entraron sigilosamente en el nicho de mercado de la era del post-espectador con su fantasía barroca para Flash y Final-Cut. Sketchs, animaciones, grafismo y musiquitas, todo cocinado y servido por cuenta de la casa. Y lo petaron. Lo más fiel en espíritu al tan traído y llevado ‘omni-referente’ Monty Phyton en sus sótanos de la BBC allá por 1974. En el otoño del 2007, más gorditos y con más petrodólares para caracterización y exteriores, dan un discutible ‘salto’ a la pública, La 2, esa pujante cadena que ha puesto a todos sus cool hunters a detectar nuevos formatos, entrando al trapo en la dinámica imperante de la industria cultural del siglo nuevo, donde todo se va polarizando hacia el Consumible o el Periférico (en plan Apocalípticos e Integrados, pero más tipo planta de informática). Después de colar a capón esta bella teoría vuelvo al fenómeno Chanante (¡chanante!), tan postmoderno en sí mismo como lo es el posthumorismo (término acuñado por Jordi Costa) que ellos practican. Como ya habrá multitud de chavales que en un futuro no muy lejano consagren sus tesinas al final de sus inverosímiles carreras trazadas por el Plan de Bolonia a desmenuzar la comparativa la Hora Chanante-Muchachada Nui, no me voy a extender en la biografía del programa por muchos sabida (si no, la tienen prolijamente detallada en la wikipedia). Lo que resulta más novedoso de la troupe chanante es su absoluta falta de pretensión, incluso a la hora de hacer gracia. Humor lacio incomprendido por muchos. Parece ser que este anti-valor, la pretenciosidad y sus practicantes, son carne de cañón predilecta de gran parte de sus mofas –véanse Testimonios o Celebrities–.
Pasar por la pátina manchega el ego de juguetes rotos, creadores sobrados y figuras bizarras ha sido uno de los hallazgos humorísticos más jugosos e imitados desde las parodias de Martes y Trece. Como en una suerte de Anti-Imitación, exportar términos y flujo de conciencia albaceteños a situaciones modernas, también retro –véase Mundo Viejuno–, se ha convertido en marchamo –ay, mama, ¡qué no les gustaría esta palabra!– de los Chanantes.
A mi compañera de mesa camilla y vecina Aurora, que es representante del bando de los que se ‘quedan igual’ con Bocaseca Man, Pasayo Financiero o Enjuto Mojamuto, la obligo yo a tragarse todos los miércoles la sesión de Muchachada –más que nada porque la pantallita de la You- Tube está acabando con mis bifocales– por mor de adentrarla en este humor extraño y tan de reirse ‘por dentro’. Ella dice que prefiere reírse por fuera con Los Cruz y Raya (dios televisivo los tenga en su gloria). Santo dios. Yo pienso que crear estupor también es un arte y no saber a veces si te tienes que reír o no, pues, oiga, me parece un mérito mediático muy de agradecer.
Así que levanto mi chupito de cazalla por Reyes & Friends y me perdonáis pero lo del tema de la difusión vía YouTube que La 2 considera enemiga de su audiencia lo analizo otro día que a las cuatro me viene el callista y además todavía tengo que ver Amar en tiempos comatosos con la Aurora. ¡Lo que hace una por amistad! Ya saben, si ahora les hace más gracia su abuela, si recupera para sí el vocabulario y los dichos de ‘los mayores’ de su pueblo y si se emplea en su hogar con soltura términos como tunante, asobinao, gambitero o a cascoporro, está usted en la estela del movimiento chanante. ¡Y que dure, si es para bien! Y la Aurora, ¡que se siga quedando con el culo torcío mientras otros gozamos!
PUBLICADO EN DIAGONAL, Nº 78, Mayo 2008.
