sábado, marzo 28

MIGRACION A LA FAMA

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POPULARIDAD. ‘Fama’ está teniendo un gran éxito de público, con los seguidores más insospechados. Pregunten a su alrededor y se sorprenderán / James Good / www.flickr.com

¿Y lo que me recuerdan estos chavalines exhaustos de tanta ‘coreo’ a esos jóvenes que salían de mi pueblo en tren dirección Suiza donde un capataz-amo les guiaba hasta el barracón de turno junto a la fábrica de donde casi no saldrían en los tres meses de emigración? El barracón es ahora una casa cuajadita de cámaras y la fábrica un estudio de televisión con bastante cutre estilismo general. La misma Paula Vázquez parece que ha salido a por el periódico y se ha pasado por el plató, tan desenfadado como es todo. Creo que Paula ha pasado tanto tiempo en bikini que ha perdido la costumbre con eso de vestirse.

Por cierto, Paula, te pido desde aquí que dejes de quitarte costillas. Eso no puede ser bueno. He buscado en mi Collins Inglés-Español los significados de ‘amazing’ y ‘hot’. Lo de Cagada y Super Cagada lo comprendo, pero he sido incapaz de descifrar los términos BUM-BUM, CLACK, y COMO SUPER AHH. Funky tampoco viene en mi Collins, pero intuyo su significado.

Como en todos los realities basados en juicio-expulsión, el jurado de Fama! (Cuatro) ha pasado a ser protagonista y los espectadores a cómplices automáticos de unos jueces absurdos, todo con la impunidad que da la babilla del cabeceo de la siesta. ¿Qué fue de aquella Nina, confidente y supporter a muerte de todas las Rosas y Bustamantes? Ahora OT (antes TVE1, ahora Tele5) me parece una especie de Atenas en pleno siglo V. Abrió la veda Risto Mejide.

Con él comenzó el morbo de la masacre emocional. Y yo barrunto una cosa, ¿si a esos chiquillos no les dieran de comer o les quitaran de dormir –en plan Abu Grhaib– no levantarían la voz hasta sus propias madres, enloquecidas como Medeas? Pues parece que la inanición intelectual no está contemplada como tortura. Lola, jefa de ‘estudios’, borda su papel de dominatrix de la muchachada –aunque canta mucho que va de farol–. Ese simulacro de maldad es contagioso –a salvo queda el ínclito buenrrollista Sergio Alcover, del que sus neuronas raptadas por el cool way of life no le permiten hacerse cargo de su lugar en el mundo desde el pasado mes de enero–. Hasta Víctor Ullate ha resultado poroso a los métodos satánicos de doña Lola Goebbels. Y él no era mal chiquillo, hasta el día que le alisaron el pelo y se pareció al click periodista. Él está ahí, como los demás, amasando los réditos de su futurible futuro, vamos, currando.

15 semanas de programa sin interrupción y sin días de asuntos propios que valgan. Igualito que mis paisanos que exiliaron allá por los ‘40. Si quieres salir de tu anonimato de barriada post-industrial, vente al casting: “ENSÉÑALE A TODA ESPAÑA LO QUE REALMENTE PUEDES LLEGAR A SER”. Lo que no saben es que a este paso lo que deberían hacer es unirse y crear el Sindicato del Concursante, porque, vamos, a cualquier trabajador de a pie al que se le exijan semejantes jornadas extenuantes tarda menos en ir a reclamar al Comité de Empresa que lo que tarda Marbelys Zamora en decir: “Házmelo grande”. Y tan grande. Siempre nos queda Rafa ‘Eficacia Mediática’ Méndez para continuar con el espectáculo de la perplejidad.

Que conste que lo respeto, creo que desde Chiquito de la Calzada y Boris Izaguirre poca gente había calado tanto en el habla del populacho, del que soy una incontestable miembra de las que, además, suben el CHARE del po-gra-ma (cómo se parece a po-gro-mo). Ya por fin, con la repesca de dos antiguos concursantes, han cerrado la agencia de colocación Fama! A partir de ahora, todo expulsiones/ despidos indebidos…

Preparen su remesa de pañuelitos de papel junto al cafelito. La porno-emoción de después de comer no ha hecho más que empezar. Y es que una les coge cariño, por más que le den pena con esa condena que les ha caído de currantes full-time que, además, tienen que modelarse el cabello o lucir ropa de un patrocinador mientras descansan. El consumo, ese otro trabajo para el tiempo libre. Pero es que, como decía aquella: “La fama cuesta y aquí vais a empezar a pagarlo…”.

PUBLICADO EN Diagonal, nº 76, Abril 2008.